Autor: Francis Salazar Pico *

Una de las frases más celebres del padre del management moderno Peter Drucker dice: “La cultura se come a la estrategia en el desayuno”, una verdad absoluta que analizamos con relación a la gestión organizacional.

Cuando se comenta que en diversos países mayoritariamente se respetan los pasos cebra, no se arroja basura en las calles o se respetan las señales de tránsito, se intuiría que las sanciones deben ser muy drásticas en caso de incumplimiento y, por ende, debe existir una estricta vigilancia, pero la verdad es que se impone la conciencia colectiva frente a la potencial sanción: las personas cumplen lo señalado y más, no por temor, sino por su sentido del deber. 

Esta conciencia ha tomado décadas en consolidarse, ha ido creciendo hasta volverse parte del sentido común. La forma de hacer las cosas se concibe como la manera correcta, las actitudes se convierten en hábitos y estos, a su vez, trascienden a una cultura. 

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A nivel organizacional esto se expresar así:

  1. Integración de conocimientos: se trata de combinar saberes y prácticas de diferentes orígenes, para crear una nueva forma de entender y vivir. Así se construyen actitudes, al predisponerse, mental y emocionalmente, a anticipar en distintas propuestas de valor consistentes con el núcleo del negocio, así como a hacer frente a los desafíos organizacionales. Esto se manifiesta a través de pensamientos, emociones y comportamientos, que al tornarse en tendencias aprendidas se permeabilizan multidisciplinaria e interjerárquicamente.
  2. Inclusividad: valora y respeta la diversidad de opiniones de los encargados de los proyectos organizacionales.  Promueve una coexistencia proactiva y el intercambio de conocimiento y experiencia.  Así se logra un equilibrio que se torna habitual en las interacciones de los procesos sustantivos y adjetivos que son parte de la estructura institucional.  Es clave actuar con conciencia colectiva en el impulso de un carácter organizacional vivencial.
  3. Evolución continua: el cambio continuo y acelerado de las realidades empresariales contemporáneas implica desarrollar capacidades de adaptación y evolución constante a través del aprendizaje y la innovación. Es clave generar sistemas de control en tiempo real, acompañados de automatización de procesos que permitan el control global articulado a las nuevas tecnologías de la información y comunicación coherentes con el sistema empresarial.
  4. Universalidad: busca establecer valores y principios que puedan ser compartidos para que la sabiduría organizacional fluya, coexista y prospere. Todos los involucrados, tanto internos como externos, deben alinearse tanto en el despliegue como en las contribuciones, así se logran recalibraciones rápidas y menos costosas para ir capitalizando mejores prácticas de manera permanente. 

En síntesis, se trata de concertar la gestión organizacional para ser más competitivos. Los presupuestos deben lograrse y los equipos automotivarse. Una cultura organizacional sana marcará la diferencia en la ejecución de la estrategia.  

 

Last modified on 2025-04-01